Software de gestión·8 min de lectura

Bonos y seguimiento online del nutricionista: cómo montarlos

Cómo montar bonos de sesiones y planes de seguimiento online en tu consulta de nutrición: qué incluyen, caducidad, control de sesiones y errores que evitar.

Saludesk·
Tablero de citas y bonos de Saludesk con los bonos por caducar

Cobrar cita a cita funciona hasta que te das cuenta de que cada revisión depende de que el paciente se acuerde de pedirla. Los bonos de sesiones y los planes de seguimiento online dan continuidad al trabajo y a tus ingresos, pero solo si están bien diseñados. Esta guía es para dietistas-nutricionistas que quieren pasar de la cita suelta a bonos o planes. Verás cómo elegir el formato, qué incluir, cómo poner la caducidad, qué hacer cuando el paciente no viene y cómo controlar las sesiones. Cómo cobrarlo da para otro post; aquí nos quedamos en el diseño de la oferta.

En pocas palabras: un bono de nutricionista es un número cerrado de sesiones que el paciente paga de una vez y gasta en un plazo. Un plan de seguimiento online es un periodo (un mes, un trimestre, un semestre) con consultas y acompañamiento entre ellas. El bono mide sesiones; el plan mide tiempo.

Bono de sesiones o plan de seguimiento: en qué se diferencian

Bono de sesiones Plan de seguimiento online
Qué compra el paciente Un número de consultas, por ejemplo 4 Un periodo: mensual, trimestral o semestral
Qué tienes que controlar Sesiones consumidas y caducidad Fecha de inicio y de fin
Contacto entre consultas El que tú decidas, normalmente poco Es el núcleo: revisión semanal, dudas y ajustes
Encaja con Consulta presencial con revisiones espaciadas Consulta online o mixta con contacto frecuente
Riesgo típico Bonos que no se terminan de gastar nunca Prometer una disponibilidad que no puedes dar

No hay uno mejor que otro. Puedes tener los dos: bono para quien viene a revisión cada pocas semanas y plan para quien necesita acompañamiento continuo.

Paso 1: Elige el formato según cómo trabajas ya

No diseñes la oferta en abstracto. Mira tu agenda de los últimos meses y pregúntate qué haces de verdad:

  • Si tus pacientes vienen a revisión cada dos o cuatro semanas y entre medias apenas hay contacto, un bono de sesiones ordena lo que ya haces.
  • Si haces revisión semanal, contestas dudas y ajustas el plan sobre la marcha, ya estás dando un seguimiento continuo. Un plan por periodo le pone precio en lugar de regalarlo.
  • Si trabajas online con pacientes de otras ciudades, el plan suele encajar mejor, porque el valor está en el acompañamiento y no en la hora de consulta.

Empieza con pocas opciones. Un bono y un plan, o dos duraciones de plan, se explican en una frase. Cinco variantes obligan al paciente a comparar, y quien compara mucho a veces no elige ninguna.

Paso 2: Define qué incluye cada uno

Lo que no está escrito, el paciente lo interpreta a su favor, y es lógico. Concreta antes de vender.

En un bono de sesiones

  • Número de sesiones y duración de cada una: por ejemplo, un bono de 4 sesiones de 45 minutos.
  • Modalidad: presencial, online o indistinta.
  • Si la primera visita entra o va aparte. Suele ser más larga y lleva la anamnesis completa, así que tiene sentido valorar si la cobras aparte.
  • Qué incluye cada sesión: mediciones, ajuste del plan o plan nuevo, material de apoyo.

En un plan de seguimiento online

  • Consultas incluidas en el periodo y con qué frecuencia.
  • Revisión semanal: qué día, por qué canal y qué le vas a preguntar.
  • Dudas entre consultas: por dónde, en qué horario y en cuánto tiempo respondes. «Respondo en 24 horas laborables» es un compromiso que puedes cumplir; «WhatsApp ilimitado» no.
  • Ajustes del plan: cuántos y cuándo. No es lo mismo un ajuste tras cada revisión que un plan nuevo cada semana.
  • Acceso a su información: dónde encuentra el plan, la lista de la compra, las citas y los pagos.

Paso 3: Diseña el seguimiento entre consultas

Es la parte que más se vende y la que peor se define. Un seguimiento entre consultas que funciona tiene tres piezas:

  1. Un punto de contacto fijo. La revisión semanal: el paciente te cuenta cómo ha ido la semana con unas pocas preguntas, siempre las mismas y el mismo día. Te da información comparable y evita el goteo de mensajes sueltos.
  2. Un canal para dudas con reglas. Horario, tiempo de respuesta y qué tipo de dudas van por ahí y cuáles se dejan para la consulta.
  3. Tus cambios a la vista. Si tras la revisión ajustas algo, que el paciente lo encuentre en su plan, no enterrado en un chat.

Lo que no debería incluir es disponibilidad permanente. Si contestas a cualquier hora, el paciente acaba esperándolo siempre, y el seguimiento se convierte en tu segundo turno.

Paso 4: Pon caducidad y escríbela antes de cobrar

Un bono sin caducidad parece generoso, pero acaba en sesiones sueltas que aparecen un año después, con tu precio antiguo y una agenda sin hueco. Una validez razonable da ritmo al trabajo: por ejemplo, un bono de 4 sesiones para usar en tres o cuatro meses. En un plan, la caducidad es la propia fecha de fin del periodo.

Decide también estos tres puntos:

  • Qué pasa con las sesiones que sobran cuando caduca el bono: se pierden, se amplía el plazo una vez o se descuentan de un bono nuevo.
  • Pausas: vacaciones, una baja, un viaje. Si las aceptas, di cuántas y cómo se recupera el tiempo.
  • Renovación: si el plan se renueva solo o hay que confirmarlo, y con cuánto aviso.

Todo esto tiene que estar por escrito antes de que el paciente pague. La normativa de consumidores pide informar con claridad antes de contratar. Según el artículo 60 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, eso incluye las características principales del servicio y el precio total. También la duración del contrato o, si se prorroga de forma automática, las condiciones para terminarlo. Confirma con tu asesoría cómo te afecta, sobre todo si vendes planes online o con renovación automática.

Paso 5: Decide qué pasa si el paciente no viene

Es la pregunta que más discusiones genera, así que respóndela antes de que ocurra:

  • Si anula con antelación (por ejemplo, 24 horas), la sesión no se descuenta y se busca otro hueco.
  • Si anula tarde o no se presenta, la sesión se descuenta del bono. Si prefieres ser flexible la primera vez, escríbelo también.
  • En un plan por periodo, la consulta perdida no alarga el plan, salvo que hayáis acordado una pausa.

Recuerda la regla en la confirmación de cada cita. En el post sobre recordatorios de cita por WhatsApp tienes plantillas que ya la incluyen.

Paso 6: Controla las sesiones consumidas y los vencimientos

Un bono mal contado es una discusión segura. Lo lleves como lo lleves, de cada paciente necesitas saber:

  • Qué compró y cuándo.
  • Cuántas sesiones lleva y cuántas le quedan.
  • Cuándo caduca el bono o termina el plan.
  • Si hay alguna pausa o excepción acordada.

Con cinco pacientes, una hoja de cálculo basta. Con treinta, empiezan los descuadres: una sesión que no se apuntó, un bono que caducó sin que nadie avisara, un plan que siguió sin renovar. La clave es avisar antes y no después: cuando le queda una sesión o falta una semana para el fin del periodo, es el momento de hablar de renovar.

Y cuando renueve, que sea un periodo nuevo con sus fechas, no una prórroga vaga del anterior. Así sabes siempre qué está pagado y qué no. Si estás pensando en dejar la hoja de cálculo, en la guía para elegir software para tu consulta de nutrición tienes qué mirar antes de decidir.

Errores frecuentes al montar bonos y planes

  • Demasiadas opciones. Tres bonos y cuatro planes confunden más de lo que venden.
  • Prometer seguimiento ilimitado. Nadie puede cumplirlo mucho tiempo. Pon horario y tiempo de respuesta.
  • Bonos sin caducidad que se eternizan y vuelven con el precio de hace un año.
  • Cambiar las condiciones a mitad de bono. Los cambios, para los bonos nuevos.
  • No avisar del final. El paciente descubre que su plan terminó cuando le pides que renueve, con el periodo ya vencido.
  • Mezclar el diseño con el cobro. Primero decide qué vendes; después, cómo lo cobras y lo facturas. Si dudas de si el seguimiento online lleva IVA, lo vemos en el post sobre el IVA del dietista-nutricionista.

Cómo se lleva en Saludesk

Saludesk está pensado para trabajar con bonos y seguimientos, no solo con citas sueltas:

  • Bonos de sesiones a partir de plantillas con número de sesiones, modalidad, precio y validez en días, o sin caducidad. Cada bono vendido lleva la cuenta de las sesiones consumidas y de su fecha de caducidad.
  • Seguimientos online por periodo mensual, trimestral, semestral o anual, con fecha de inicio y de fin. Al renovar se crea un periodo nuevo.
  • Avisos antes del final. En tus tareas aparecen el bono al que le queda una sesión o que está a punto de caducar y el seguimiento por vencer. Cada aviso trae su plantilla de WhatsApp lista para enviar. Si activas las automatizaciones, el paciente recibe además un correo antes de que caduque su bono o termine su seguimiento.
  • Pausas. Puedes pausar un seguimiento, o todos si te vas de vacaciones, y al reanudarlo su fecha de fin se alarga los días que estuvo en pausa.
  • Revisión semanal. Si lo activas, un aviso automático invita al paciente a contarte cómo va. En su portal tiene el plan, las citas y los pagos.

Lo que no hace: no envía WhatsApp automáticos, porque el mensaje lo envías tú con un clic. Tampoco es una app nativa para que el paciente registre cada comida con fotos y calorías. Puedes ver todo en funcionalidades y probarlo con el plan Free o con los 14 días del Pro sin tarjeta; si no sigues, vuelves a Free sin perder nada. Los tramos están en la página de precios.

Saludesk

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